Y el aspecto de lo que vi era como una visión, como aquella visión que vi cuando vine para destruir la ciudad; y las visiones eran como la visión que vi junto al río Quebar; y me postré sobre mi rostro.
Leer capítulo completo →Esta visión fue igual a las otras que yo había tenido, primero junto al río Quebar y después cuando el Señor vino a destruir Jerusalén. Caí con el rostro en tierra
Leer capítulo completo →Esta visión era semejante a la que tuve cuando el Señor vino a destruir la ciudad de Jerusalén, y a la que tuve junto al río Quebar. Me incliné rostro en tierra,
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