Predicaciones de Pastor Andres Fuentes
Renovados para vencer
El mensaje del hermano Andrés Fuentes, "Renovados para vencer", utiliza la historia de Sansón para enfatizar que la batalla espiritual se gana con la fuerza de Dios, no con la propia. El pastor compartió su testimonio de la protección divina en un grave accidente y un intento de secuestro, para demostrar que Dios guarda a Sus siervos de toda arma forjada. La prédica advierte contra la incredulidad del propio pueblo y la atadura espiritual que lleva a la frialdad y falta de adoración en la iglesia. Finalmente, relata la asombrosa transformación de Braulio, un hombre con una vida trágica, para recordar que el poder de Jesús rompe toda cadena y hace a la persona una nueva criatura.
Un Corazón Desconectado
Hay diferentes tipos de corazones, que impiden vivir un avivamiento espiritual los cuales son; el corazón que no conoce a Dios, la adoración genuina surge de conocer a Dios, y de tener experiencias personales con Él; el corazón del fariseo, personas que se incomodan con el mover de Dios y critican las expresiones de alabanza, este corazón se enfoca en lo externo que en la conexión genuina con Dios; el corazón encarcelado o cautivo, se refiere a personas que aunque están en la iglesia, se sienten atadas por diversas tribulaciones, impidiéndoles alabar a Dios con libertad; y por ultimo un corazón muerto, son aquellos que son indiferentes a la presencia y gloria de Dios en medio de la congregación. Debemos identificar estos corazones para así tener un verdadero avivamiento espiritual, dando una verdadera adoración.
El enemigo apuntara a tu debilidad
Satanás ataca por los puntos débiles de nuestra vida, el diablo nos hace creer que independiente la situación en la que estemos nosotros somos autosuficientes y podemos salir de nuestros problemas sin ayuda de Dios, el diablo también quiere que nos demos la gloria, hoy en día muchos servidores sirven para agradar a los hombres; olvidando que la alabanza, la adoración, la gloria, etc. Todo eso le pertenece a Dios, debemos preocuparnos por agradar a Dios antes que a los hombres. El diablo nos intenta atacar diariamente, pero lo que debemos hacer es poner nuestra vida en Dios y confiar en él y así el enemigo no podrá derrotarnos.