Predicaciones de Pastor Reinel Galvis
Linaje Suyo Somos
Como creyentes somo linaje escogido, real sacerdocio, nación santa y pueblo adquirido por Dios; los creyentes son una generación elegida por Dios no por su origen o posición social, sino por la gracia divina, los creyentes tienen una tarea y misión exclusiva dada por Dios, caracterizada por predicar, evangelizar y orar por las personas, los creyentes han sido comprados por la sangre de Cristo para servirle a Él y esto es mas importante que las cosas materiales, debemos preservar fieles a la doctrina y en el camino del Señor.
El Trabajo Continua
Debemos mantener una actitud de servicio y humildad en el trabajo para Dios, sin esperar nada a cambio de las personas, por lo tanto debemos trabajar con alegría al Señor recordando que somos sus siervos, un siervo no espera agradecimiento por cumplir sus tareas, tenemos el deber de hacer su voluntad, hay personas que trabajan arduamente en la obra de Dios sin ser reconocidos públicamente, la abundancia y la comodidad pueden llevar al cansancio y dejar de servirle a Dios, se debe seguir predicando sin avergonzarnos de compartir la fe, es importante mantener la santidad y no cambiarla por cosas materiales, Dios sigue haciendo milagros en la actualidad, por lo tanto debemos defender y valorar la obra de Dios.
¿Estas afligido? Haga oración
La prédica del Pastor Reinel Galvis destaca la importancia de la oración en todas las circunstancias de la vida cristiana, basándose en Santiago 5:13-18. Se enfatiza que la oración es una conexión directa con Dios y el medio para enfrentar la aflicción, expresar alegría, pedir sanidad y fortalecer la fe. Además, se recalca la lucha espiritual y la necesidad de perseverar en la oración de fe, confiando en que Dios responde. Se presenta el ejemplo de Elías como una muestra de cómo Dios obra a través de personas comunes y se invita a orar por quienes se han alejado de la fe, confiando en el poder restaurador de Dios
Dios todo lo observa
La prédica del Pastor Reinel Galvis sobre Habacuc 2 destaca la angustia del profeta al ver la aparente prosperidad de los impíos y la injusticia en el mundo. Dios le revela que Su plan está en marcha, aunque no sea visible de inmediato, y que Él usa incluso a naciones poderosas como los caldeos para ejecutar Su juicio. Se enfatiza que el justo debe vivir por fe y esperar en Dios, confiando en Su soberanía y poder. El mensaje invita a los creyentes a pasar de la duda a la confianza en la fortaleza de Dios, recordando que Su justicia siempre se cumple en el tiempo perfecto.
El camino a la perfección
La prédica del pastor Reinel Galvis enseña que la vida cristiana es un camino de transformación constante hacia la perfección en Cristo, no un cambio inmediato. A través de la fe, la obediencia y la corrección basada en la Palabra, el creyente va dejando atrás viejas costumbres y desarrollando valores como la misericordia, la justicia y la integridad. Se enfatiza la importancia de tener una dirección clara, evitar las malas influencias, actuar con fidelidad y rechazar todo tipo de deshonestidad. Dios no busca perfección instantánea, sino santidad y perseverancia genuina, especialmente en quienes le sirven con sinceridad. Además, el mensaje subraya la necesidad de impactar positivamente a las futuras generaciones con una vida de fe coherente, vivida con propósito y constancia en la búsqueda de agradar a Dios cada día más.
A un paso del abismo
La prédica advierte sobre el peligro del orgullo, un pecado sutil que puede afectar tanto a incrédulos como a creyentes, llevándolos a la ruina espiritual. A través de ejemplos bíblicos y experiencias personales, se muestra cómo el orgullo nace del corazón humano y se manifiesta en todas las etapas de la vida, desde la adolescencia hasta la vejez. El pastor enseña que el orgullo engaña, hace creer que todo lo logrado es mérito propio, impide recibir consejos y lleva a la autosuficiencia incluso dentro de la iglesia. Resalta que Satanás cayó por orgullo, y que personajes como Pedro, Saúl y Jonás sufrieron por no humillarse. Frente a esto, se llama a imitar a Cristo, quien siendo Dios se humilló, y a aprender a ser mansos y humildes de corazón. La humildad es el camino a la sabiduría, la restauración y la gracia de Dios. Aunque uno esté a un paso del abismo, Dios es refugio seguro y guía fiel para los que se rinden a Él.
La oración un diálogo sincero con Dios
La prédica trata sobre la oración como un diálogo sincero, personal e íntimo con Dios, resaltando que no se trata de una repetición mecánica, sino de una expresión profunda del corazón y del alma. Se enfatiza que no existe una fórmula rígida para orar, sino que lo más importante es la sinceridad con la que se habla con Dios. Se presenta el ejemplo de un hombre que conversaba con Dios de manera cotidiana y natural, llamándolo "Patrón, amigo, compañero, señor, guía, salvador", lo que refleja la cercanía que puede tener una persona con su Creador. Se enseña que Dios escucha las oraciones, como se menciona repetidamente en el libro de Crónicas, donde se afirma que Él oye el ruego, escucha desde los cielos, perdona y sana. También se destaca la importancia del acuerdo en la oración, como lo dice Mateo 18:19, donde se promete que si dos personas se ponen de acuerdo en la tierra sobre cualquier cosa que pidan, les será concedida. La prédica muestra cómo la oración tiene el poder de transformar situaciones difíciles, como en el caso de una comunidad en Guatemala cuya tierra fue sanada y volvió a ser productiva gracias a la oración. Se anima a los creyentes a tener fe en que Dios puede obrar milagros hoy, trayendo avivamiento y bendiciones a las comunidades. La oración se describe como una intuición natural, una necesidad interna de comunicarse con Dios. Es fuente de fe, confianza, seguridad, esperanza y paz, un diálogo que brinda consuelo, fortaleza y dirección. Además, se afirma que Dios no es un Dios de costumbres repetitivas, sino de propósitos vivos, y que busca personas que le pidan conforme a su voluntad y vivan en comunión con Él. Se hace un llamado a valorar los momentos de oración por encima de las distracciones cotidianas, como el teléfono, y a buscar la presencia de Dios en todo tiempo. En resumen, esta prédica nos invita a experimentar la oración como una conversación viva y poderosa con Dios, donde cada palabra sincera abre la puerta a la paz interior, la guía divina y el poder transformador de su amor.
La naturaleza divina
Esta predica trata sobre la naturaleza divina y cómo podemos participar en ella. Los puntos principales incluyen: Participar en la naturaleza divina: Se explica que Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para la vida y la piedad. A través de preciosas y grandísimas promesas, podemos participar de la naturaleza divina. Esto implica huir de la corrupción del mundo causada por la concupiscencia. Conocimiento de Dios: El conocimiento de Dios nos saca del mundo y nos centra en Él. Al conocerlo, entendemos que debemos vivir según su palabra, no según nuestros propios conceptos. Nueva naturaleza: Al tener un nuevo nacimiento, se genera una nueva criatura y una nueva forma de vida. Esta nueva naturaleza divina nos hace cambiar nuestra forma de pensar y nos concentra en las cosas de Dios. Dios toma dominio de nuestra mente, corazón y cuerpo. Evitar el pecado: La naturaleza divina no permite que pequemos. Antes de hacer algo malo, debemos recordar a quién tenemos dentro de nosotros, a Dios. Huir de la corrupción: Debemos huir de la corrupción del mundo, que incluye vicios, adulterio, fornicación, etc. La maldad ha existido desde siempre, pero Dios también ha estado tratando con la humanidad desde el principio. Mostrar nuestra fe: Debemos mostrar nuestra fe con virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor. No basta con decir que somos cristianos, debemos mostrarlo con nuestros actos. Consecuencias de no tener estas cosas: El que no tiene estas cosas tiene la vista corta, es ciego y ha olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Debemos procurar hacer firme nuestra vocación y elección, porque haciendo estas cosas no caeremos jamás. No ser ociosos: Si estas cosas abundan en nosotros, no estaremos ociosos ni sin fruto. La ociosidad lleva a la autodestrucción, a destruir a los demás, a perder la vergüenza y a inventar males. El consagrado a Dios siempre está pensando en las cosas de Dios. Conclusión: Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte. El hombre que se aparta del camino de la sabiduría vendrá a parar en la compañía de los muertos. Debemos acercarnos a Dios y entrar en la naturaleza divina, donde nadie nos hará pecar.
La oración en medio de la necesidad
La enfermedad de Ezequías: Ezequías cayó enfermo de muerte y el profeta Isaías le dijo que ordenara su casa porque moriría. La oración de Ezequías: Ezequías oró a Dios, recordando su vida de rectitud y pidiendo misericordia. La respuesta de Dios: Dios escuchó la oración de Ezequías y le prometió sanidad y 15 años más de vida. La importancia de la oración: Se destaca que en momentos de angustia, Dios es el único que puede resolver. Se enfatiza la necesidad de reconocer el pecado, arrepentirse y clamar a Dios. La verdad y la respuesta: Se mencionan tres cosas importantes: la oración, la verdad y la respuesta. Ezequías acudió a la verdad de su propia vida, recordando a Dios su fidelidad. Dios respondió a su clamor y le libró de sus angustias.
La familia son: Los padres y los hijos
La prédica trata sobre la importancia de instruir a los niños en su camino, como se menciona en Proverbios 22:6. Instrucción a lo largo de la vida: La enseñanza no se limita a la infancia, sino que debe continuar hasta la edad adulta. Los padres deben guiar a sus hijos en cada etapa de la vida, desde la niñez hasta la adultez. El testimonio de los padres: La instrucción debe basarse en el ejemplo de los padres, quienes deben ser modelos a seguir para sus hijos, mostrando coherencia entre sus palabras y acciones. Preparación para el futuro: Es fundamental enseñar a los niños sobre la importancia de Dios en sus vidas y también prepararlos para la vida, enseñándoles a manejar el dinero correctamente y a valorar el esfuerzo. La formación familiar: Los padres deben fomentar la armonía entre hermanos, corregir hábitos y enseñar sobre la fe cristiana, incluyendo la diferencia entre un cristiano y un verdadero cristiano, así como la unicidad de Dios. Comprender la vida: Se debe ayudar a los niños a entender que deben esforzarse para alcanzar lo que desean y advertirles sobre los peligros del mundo, como las malas influencias. El valor de la familia: Es importante que los niños se sientan orgullosos de sus orígenes y de su fe, además de aprender sobre el manejo del dinero y la importancia del ahorro, el esfuerzo y el sacrificio. Instrucciones de Dios: Se deben enseñar los mandamientos de Deuteronomio 6, amar a Dios con todo el corazón, alma, fuerzas y mente. También es clave que los padres conozcan a Dios y le sirvan con un corazón perfecto, como dice 1 Crónicas 28:9. Crecimiento espiritual: Los niños deben fortalecerse en espíritu, como Juan el Bautista, y en sabiduría y gracia, como Jesús. El papel de la familia: La familia se construye con testimonio, esfuerzo, sacrificio, trabajo, palabra y consejo. La disciplina debe ir de la mano con la búsqueda de Dios para que su palabra transforme los corazones de los niños. Disfrutar la vida con los hijos: Es importante compartir buenos momentos, dar consejos y demostrar afecto. Se debe enseñar a los niños a leer la Biblia y a orar. Promesa de Dios: Como dice Isaías 54:13, "Todos tus hijos serán enseñados por Jehová, y se multiplicará la paz de tus hijos." Cercanía con los hijos: No se debe tener favoritismos, sino abrazarlos, besarlos y acercarse a ellos con amor.
No a nosotros, si no a tu nombre la gloria
En esta poderosa prédica, el predicador explora el concepto de fe y su papel fundamental en la vida del creyente. A través de ejemplos bíblicos y anécdotas personales, el predicador nos invita a reflexionar sobre nuestra propia fe y cómo podemos fortalecerla en nuestro caminar diario. Nos recuerda que la fe no es solo creer, sino también confiar y actuar en consecuencia a lo que creemos. El predicador enfatiza la importancia de la oración y la lectura de la Palabra de Dios como herramientas esenciales para cultivar una fe sólida. Nos anima a perseverar en la oración, a buscar a Dios en todo momento y a sumergirnos en las Escrituras para conocer su voluntad y sus promesas. Esta prédica es un llamado a la acción, a vivir una fe activa y a dejar que Dios sea el centro de nuestras vidas.
Jesús Cambiara El Rumbo De Tu Vida
Las invitaciones que Dios hace son únicas, todas las personas a las que Dios les habla les cambia el rumbo, la vida, es decir todo. Dios no nos promete algo que no nos vaya a cumplir, Dios siempre cumple lo que promete, Dios no nos promete una vida sin dificultades, aflicciones, situaciones difíciles, lo que si nos promete es que nos va a sacar adelante, triunfantes y además en su tiempo nos bendecirá.