El Nuevo Nacimiento
San Juan 3:5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
Cuando se habla del nuevo nacimiento bíblicamente, se refiere al hecho de que una persona nace de agua y de Espíritu.
Se puede pensar que en el nuevo nacimiento se refiere al bautismo en agua y a la recepción del Espíritu Santo.
1. De Agua:
Si hablamos del bautismo en agua encontramos lo siguiente: el bautismo es para:
• El perdón de los pecados
• Para ser salvos
• Para adquirir una buena conciencia
• Para ser hecho hijo de Dios
La recepción del Espíritu Santo es que Dios se meta en mi vida:
• Y él nos guía
• Nos protege
Significado del Nuevo Nacimiento
Nótese que hay gente que se bautiza y en su vida no se genera ningún cambio, es decir, se manda a bautizar para el perdón de los pecados, pero sigue pecando, sigue siendo un mundano.
Asiste a la Iglesia, pero hace cosas pecaminosas.
Cuando la persona se va a bautizar, se le dan unas clases bautismales que consisten en unas enseñanzas básicas de doctrina y prácticas cristianas.
Muchos de los que se mandan a bautizar lo hacen con cierta hipocresía, tratando de aparentar, pero dentro de su corazón llevan el mundo metido, y tienen cierto pesar por dejar esas prácticas (a este tipo de personas les llega a pasar lo que le pasó a la mujer de Lot). Ella salió de Sodoma, pero lo llevaba en su corazón.
Esto le llevó al momento que en su camino no aguantó y tuvo que mirar a la ciudad de donde había salido, convirtiéndose en estatua de sal.
Todo esto denota que ella amaba su mundo y le dolía separarse de él.
Eso mismo pasa con muchos cristianos: no pueden avanzar en su vida cristiana debido a que se bautizan, pero llevan en su corazón las prácticas mundanas, siendo así estatuas en su vida espiritual.
Con esto nos podemos dar cuenta que muchos de los que se bautizan y supuestamente son cristianos, tienen obras de impíos.
De manera pues que no se trata de solo bautizarse, sino que toda persona que se bautiza debe entrar obligatoriamente en un proceso de lavamiento especial para que todas esas manchas de pecados y prácticas mundanas se limpien y se purifiquen.
El Señor le dijo a Pedro: “Yo os haré pescadores de hombres”.
De hecho, la predicación de la palabra se simboliza como una red echada en el mar (pueblo, gentes). El que es sacado del mundo viene a ser ese pescadito, pero ojo: este cuando sale del agua, se muere (es el bautismo, símbolo de sepultura).
Pero de ahí en adelante viene el proceso de limpieza: el pez entra en el proceso en donde se le quitan las escamas, estas representan todas las prácticas mundanas que se traía estando en el mundo.
Este proceso se llevará a cabo a través de la palabra de Dios.
La palabra de Dios es espada de dos filos y también es el agua que lava toda impureza.
Aquí están las dos cosas que se necesitan para limpiar a aquel que ha sido sacado de las aguas mundanas (espada o cuchillo y agua).
Estas dos cosas simbolizan la palabra de Dios:
Hebreos 4:12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Proverbios 22:5 Espinos y lazos hay en el camino del perverso; El que guarda su alma se alejará de ellos.
Isaías 11:9 No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.
Desde el Antiguo Testamento estaba profetizado acerca de ese lavamiento que se generaría sobre su pueblo:
Ezequiel 36:25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.
• Esparciré (tiempo futuro)
• Agua limpia (la palabra de Dios)
• De todas vuestras inmundicias (prácticas mundanas)
De ahí la importancia de asistir con frecuencia a los cultos, ya que allí se ha de predicar la palabra de Dios y la que va a generar ese lavado o limpieza. Es por medio de la palabra de Dios que el cristiano se va enterando de lo que debe y no debe hacer. El Señor les dijo a sus discípulos: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”.
Es la palabra la que limpia, la que purifica, la que hace que la persona aborrezca el pecado y la maldad. Es la palabra que hace a la persona una nueva criatura, creada según Dios.
Santiago 1:19-24 19. Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;
20. porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
21. Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.
22. Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
23. Porque si alguno es oidor de la palabra, pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.
24. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.
Aquí el apóstol está aconsejando que esa palabra se debe recibir con mansedumbre, de todo corazón, es decir, no a regañadientes. En la medida que se reciba con mansedumbre, así se va a desechar automáticamente toda inmundicia y toda avaricia, haciendo que el cristiano de verdad nazca de nuevo.
En conclusión:
Efesios 4:21-24 21. si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.
22. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,
23. y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
24. y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
Aquí nos damos cuenta del efecto que hace la palabra, que verdaderamente hace de la persona una nueva criatura en Cristo.
2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
2. Del Espíritu
De igual manera, hoy muchas personas que dicen recibir el Espíritu Santo y hablar en otras lenguas, se puede pensar que eso es nacer del Espíritu.
Hay personas o creyentes que dicen haber recibido el Espíritu Santo y no dan el fruto del Espíritu. Una cosa es recibir el Espíritu Santo y otra es dar o producir el fruto de este.
Es ese fruto, resultado que se le llama nacer del Espíritu, ya que de esta manera la persona es transformada en Espíritu.
Es el Espíritu Santo el que controla nuestros impulsos, pensamientos e intenciones del corazón.
Ya fuimos perdonados, limpiados, pero ahora esa limpieza se ha de mantener con el Espíritu Santo en nuestra vida de una manera constante.
Hay quienes reciben el Espíritu Santo y al poco tiempo ya lo han contristado.
De ahí que muchos hablan en lenguas, pero de frutos nada.
Entonces, nacer del Espíritu es que mi mente y corazón se dejen guiar por el Espíritu Santo para así discernir entre lo bueno y lo malo.
Recordemos el fruto del Espíritu:
• Amor
• Gozo
• Paz
• Paciencia
• Benignidad
• Bondad
• Fe
• Mansedumbre
• Templanza
En conclusión:
Nacer del Espíritu es el resultado de conservar el Espíritu Santo en nuestras vidas sin contristarlo, manteniéndolo en nuestra vida, pues es con este que debemos mantenernos siempre para no pecar.
Referencias
Escritos de Carlos Quintero
Biblia Reina Valera 1960



























